La función esencial del aparato respiratorio
consiste en procurar que existan unos niveles óptimos de oxígeno (O2) y una adecuada eliminación de anhídrido carbónico (CO2).
Para que este intercambio de gases sea correcto
es necesario que las funciones del aparato respiratorio se realicen correctamente. Estas funciones son: ventilación (entrada
de aire en los pulmones), difusión alveolocapilar (movimiento del O2 y CO2 entre los alveolos pulmonares y la sangre) y perfusión
sanguínea (flujo de sangre a los pulmones).
Cualquier alteración en una o varias de estas
funciones origina un fallo en el intercambio pulmonar de gases, lo cual provoca insuficiencia respiratoria.
La insuficiencia
respiratoria consiste en una reducción de la presión parcial de O2 en la sangre arterial (hipoxia) y/o una elevación de la
presión parcial de CO2 (hipercapnia).
Es decir, una reducción de la oxigenación
de los tejidos (hipoxia) y/o una elevación de la cantidad de anhídrido carbónico.
Causas
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Disminución de la ventilación: sobredosis
de sedantes, enfermedades neuromusculares, síndromes de apneas del sueño, obstrucciones de la vía respiratoria superior.
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Alteraciones en el paso del oxígeno de los
pulmones a la sangre: fibrosis pulmonares difusas.
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Acumulación de líquido pulmonar: edema pulmonar,
neumonías, hemorragia intrapulmonar.
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Desequilibrios en la relación ventilación/perfusión:
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), embolia pulmonar.
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Reducción del flujo sanguíneo: obstrucciones
arteriales.
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Reducción de la hemoglobina: anemia.
Síntomas
Los signos de hipoxemia aguda se relacionan
con trastornos del sistema nervioso central y del sistema cardiovascular. Entre los primero destacan la incoordinación motora,
la somnolencia, y la disminución de la capacidad intelectual.
Si la hipoxemia empeora puede presentarse
depresión de los centros respiratorios con muerte súbita. Las manifestaciones cardiovasculares principales son la taquicardia
y la hipertensión arterial en las fases iniciales.
A medida que se acentúa la hipoxemia aparece
bradicardia (ritmo cardiaco muy lento), depresión del miocardio y finalmente shock cardiocirculatorio.
La hipoxemia
crónica se acompaña de apatía, falta de concentración y respuesta lenta a los estímulos. Las manifestaciones cardiovasculares
son mínimas, aunque pueden aparecer signos y síntomas de hipertensión pulmonar y cor pulmonale.
Las manifestaciones
clínicas de la hipercapnia dependen de la rapidez de su instauración. Cuando es de forma aguda predominan los trastornos del
sistema nervioso central: desorientación, somnolencia, obnubilación, coma e incluso muerte.
La hipercapnia de evolución crónica puede
presentarse sin manifestaciones cínicas, aunque no es extraño que aparezcan cefaleas y somnolencia, debido al efecto vasodilatador
del CO2 sobre la circulación cerebral.
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